Uno de los recursos para integrar a los niños de los sectores segregados a la vida social es mediante la enseñanza impartida y la sociabilización inicial. En ese espacio, donde repentinamente se encuentran rodeados de muchos rostros nuevos, los niños necesitan construir y afianzar un vínculo de apego capaz de sostenerlos durante las horas de ausencia materna, un vínculo segurizante que les permita paulatinamente establecer nuevas relaciones para integrarse al jardín, que se constituirá en su segundo hogar.
Otro desafío fueron los abuelos, la motivación para proponer la idea de los hogares de día, una concepción que apoya, reinvidica y promueve la vida plena y útil para la tercera edad.